Terapia de pareja ¿para qué?

Cuando sentimos que, aún queriendo a nuestra pareja, la cosa no funciona, tenemos dos opciones: hacer que no pasa nada y por la retaguardia el problema se va haciendo cada vez más grande o consultar a un especialista y ponernos manos a la obra para intentar solucionarlo.

El psicólogo es un profesional que va a destapar los problemas reales que están afectando a la relación y nos va a facilitar herramientas para solucionarlos.

Las causas que desgastan la pareja en los aspectos afectivos y sexuales, vienen dados, no solo por la convivencia, la rutina y la organización de la vida cotidiana, si no, también, por la falta de recursos para adaptarse a los cambios internos y externos, que a lo largo del tiempo, van ocurriendo. Los motivos más frecuentes en la consulta son:

Problemas psicológicos de uno de los miembros de la pareja: Celos injustificados y reiterativos, que esconden una personalidad insegura, desconfiada y bastante dependiente.

Dificultad para controlar la ira y la rabia.

Discusiones y pelas. Relacionadas con: la educación de los hijos, con las familias políticas, distribución de las tareas de la casa ….etc

Infidelidad y arrepentimiento.. En estos casos, la pareja quiere seguir adelante, pero necesita ayuda para afrontar y superar el daño producido. La rabia, la recuperación de la confianza, el control sobre el otro, el dolor, la no comprensión, etc., son solo alguna de las áreas a trabajar en la pareja, con la finalidad de que no vivan bajo el reproche y se restablezca una relación más positiva.

Problemas sexuales. Son muchas las parejas que conviven con este tipo de problemas desde el inicio de su relación, y que esperaban que el paso del tiempo los solucionase. Otros, en cambio, suelen surgir con el paso del tiempo como la pérdida de apetito sexual o el bajo deseo. Detrás de un problema sexual, normalmente existe un conflicto de pareja o problema personal que hay que abordar. Los problemas personales están relacionados con baja autoestima y ansiedad por no cumplir altas expectativas.

Por último, añadir que cuando los problemas están en la pareja, suelen estar asociados a una mala comunicación que provoca riñas, desencuentros afectivos y, por supuesto, sexuales. La vida cotidiana y la vida sexual están estrechamente unidas por un cable invisible, una pareja comparte su vida dentro y fuera de la cama y los contratiempos pueden afectar tanto a uno como a otro sitio.

La intervención del psicólogo irá encaminada a:

– Identificar la naturaleza de los problemas.
– Enseñar técnicas   para la resolución de los conflictos.
– Mostrar y practicar la comunicación consciente: aprender a escucha, a expresar los sentimientos y a ponerse en el lugar del otro…

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